Un soleado día de verano, los niños se preparan para el gran salto en
paracaídas, desde el helicóptero. Es un gran día para ellos, ya que han estado
mucho tiempo preparando un paracaídas gigante para poder saltar todos juntos
sobre la isla del tesoro y buscar un gran cofre lleno de pequeños tesoros.
Antes de saltar realizamos unos ejercicios de calentamiento. Estiramos las piernas, movemos los brazos,
giramos la cabeza, movemos los deditos, nos ponemos en cuclillas y saltamos con
los brazos estirados.
¡Por fin ha llegado el momento! todos los niños están muy nerviosos y
corren por todo el helicóptero chillando.
Nos disponemos a saltar, a lo lejos, muy abajo se ve un pequeño
trocito de tierra, parecido a una porción de queso, en medio de un gran mar
azul; Nos colocamos nuestra mochila, nos ponemos las gafas, nos sujetamos al
paracaídas y saaaltamos!!!!
Estamos bajando hacia la isla del tesoro muy rápido, que divertido es
volar como un pajarito. Nuestro paracaídas se mueve deprisa arriba y abajo,
abajo y arriba, sentimos cosquillitas en el estómago, y nos da la risa mientras
bajamos.
De repente todas comenzamos a girar hacia la derecha, y ahora hacia la
izquierda.
Flexionamos las rodillas, nos agachamos, nos levantamos, nos
agachamos, nos levantamos.
Los niños están a punto de aterrizar, pero OH!! Que ven nuestros
ojos!! Vamos a caer a un enorme y frío río. Los niños cogen mucho aire en los pulmones y
Ploff!!
RÍO
¡Qué fría esta el agua! Nos quitamos la mochila, nos quitamos las
gafas y comenzamos a nadar hacia la orilla muy rápido, SPLASH, SPLOSH, SPLASH,
SPLOSH, La orilla está muy lejos los niños están cansados y comienzan a nadar
mas despacio SPLASH, SPLOSH, SPLASH, SPLOSH. Los niños también saben nadar de
espaldas primero un brazo y luego otro, un brazo y luego otro.
Cuando al fin llegamos todos los niños están derrotados, alguno de
ellos incluso tiene ganas de echarse una siestecita, pero de repente se dan
cuenta del maravilloso lugar en el que están.
Todo es naturaleza, hay gigantescos árboles verdes por todas partes, huele
a tierra, huele a humedad, se oyen los sonidos de distintos animales y los
niños recuerdan el maravilloso tesoro que han ido a buscar.
BOSQUE
Los niños se ponen a caminar entre los árboles, tienen que caminar
esquivando los árboles, hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia un lado a
otro. A veces tienen que agacharse para pasar por debajo de las ramas, y otras
veces tienen que saltar para pasar por encima de alguna raíz que sobresale del
suelo.
HIERBA
De repente los árboles desaparecen y los niños solo ven un campo
enorme de hierba verde y alta. Como no podemos pasar por otro lado, tenemos que
atravesar este manto verde. Los niños apartan la hierba con las manos, SWHIS,
SWHAS, SWHIS, SWHAS, SWHIS.
BARRO
Oh, no!!! Los niños no se han
dado cuenta y han caído en un gran charco de pegajoso barro, SQUALCH, SQUELCH,
SQUALCH, SQUELCH. Apenas pueden levantar las piernas, las tienen pegadas al
suelo. SQUALCH, SQUELCH, SQUALCH, SQUELCH. ¡Qué asco! Algunos se han caído al
suelo y se han quedado pegados, los demás intentan ayudarlos a levantarse.
Gracias al trabajo en equipo, los niños han logrado salir del barro,
aunque están un poco sucios!!
CAMINO ESTRECHO
Siguen caminando por un camino muy estrecho, tan estrecho que tienen
que caminar en fila de a 3. Poco a poco el camino se va estrechando mas, ahora
tienen que caminar en fila de a 2. Ahora el camino se ha hecho tan, tan
estrecho que solo pueden ir en fila de a 1. ¡Qué angustia! Apenas pueden andar.
HORMIGAS
Cuando salen del camino estrecho, los niños descubren que han entrado
en una cueva oscura, TIP-TOP-TIP-TOP. Siguen avanzando sigilosamente porque no
saben que pueden encontrar dentro de una cueva tan profunda y tan oscura. Están
un poco asustados… TIP-TOP-TIP-TOP y de repente todos los niños comienzan a
sentir muchas cosquillas, primero por los pies y las piernas y después por todo
el cuerpo. Un niño dice, ¡Son hormigas! Y todos se ríen muy alto porque las
hormigas les hacen muchas cosquillas. Poco a poco van a avanzando dentro de la
cueva andando despacito y de puntillas como las hormiguitas para no tropezar
con nada.
Al final de la cueva los niños ven un rayito de luz, ¡Qué alegría! Por
fin han llegado al otro lado de la cueva.
Sin apenas darse cuenta, entre risas han llegado al otro lado de la
montaña, a través de la cueva.
Ahora los niños sienten frio porque llevan la ropa mojada, están
sucios por el barro y están cansados de andar y de andar. Además aún no han
encontrado el tesoro y echan de menos a sus papas.
TUCAN
Como no saben por dónde seguir buscando, preguntan a un Tucán, llamado
Tupitín y este alzando el vuelo les
dijo:
-¡Seguidme! Os llevare hasta dónde está mi amigo el Elefante Azul para
que os ayude.
Y los niños comenzaron a correr imitando el vuelo de Tupitín.
Desplegando los brazos, planeaban entre los árboles, subían y bajaban con los
brazos extendidos, se inclinaban hacia la derecha, y hacia la izquierda,
volaban rápido y volaban despacio.
ELEFANTE
Por fin encontraron a Elefante Azul cerca de una charca donde se
estaba dando un buen baño.
Tupitín le contó que estábamos buscando el tesoro y rápidamente
Elefante Azul, salió del agua y les dijo a los niños:
-Subid en mi lomo y os llevaré hacia el tesoro.
Los niños subieron rápidamente sobre el elefante formando una fila
larga. Todos los niños iban agarrados a la cintura del niño de delante.
-¿Estáis preparados? Gritó Elefante Azul.
Los niños contestaron, SIIIII!
Elefante azul comenzó su marcha con el pie derecho,
PUM-POM-PUM-POM-PUM-POM
“Con el un, dos, tres, cuatro, con el un, dos, tres, cuatro”
Primero muy despacito, y después solo despacio, pues un animal tan
grande se desplaza muy lentamente.
Elefante subió caminos, bajo caminos con el mismo paso lento, cuando
casi habíamos llegado al tesoro, nos sorprendió en mitad del camino una pequeña
serpiente.
SERPIENTE
Cuando Elefante vio a la serpiente, todos los niños se quedaron
sorprendidos con su reacción.
Elefante tenía miedo de la pobre serpiente y este se puso de pie sobre
las patas traseras, asustado. Todos los niños intentaron no caerse del elefante
manteniendo el equilibrio con los talones de los pies y después con las puntas
de los pies, y otra vez de nuevo con los talones hasta que finalmente cayeron
al suelo.
Elefante se fue sin despedirse de los niños corriendo de nuevo al
corazón de la selva, buscando refugio en su charca, donde había estado tan
tranquilo dándose un baño antes de encontrar a los niños. Parece mentira que un
animal tan grande se asuste de un animal tan pequeño.
La serpiente enseñó a los niños a reptar como lo hacía ella para poder
avanzar más rápido que el Elefante Azul, y los niños encantados comenzaron a
desplazarse reptando y sacando la lengua de vez en cuando.
LEÓN
RRRRRGGGGGG¡!!! Un enorme rugido se escuchó de pronto, y la pequeña
serpiente se fue también sin despedirse asustada.
Los niños se pararon y se mantuvieron inmóviles donde estaban, no se
atrevían a mover ni siquiera un pelo de la cabeza. Se preguntaban: ¿De dónde vendrá ese rugido?
Andando sigilosamente se estaba acercando el león más grande y más
fiero que habían visto en su vida. Su larga melena y su larga cola se movían al
compás de sus pasos.
Los niños se arrepintieron en ese momento de haber ido a buscar el
tesoro a la isla.
De pronto, el león ya no parecía tan fiero, comenzó a hablar y les
dijo:
-
¡Por fin habéis llegado! Llevo guardando para
vosotros este gran tesoro, todo este tiempo. Soy el guardián el cofre y os
estaba esperando.
Los niños comenzaron a saltar, a abrazarse entre ellos, estaban tan contentos!! Se abrazaban con los
compañeros que tenían a su derecha y a su izquierda.
El cofre del tesoro estaba escondido debajo de unas enormes hojas de
palmera, y al abrirlo todos vieron que contenía los tesoros favoritos de
cualquier niño, libros, juguetes y alguna chuche.

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