sábado, 16 de noviembre de 2013

Abuelos


La abuela sonrió y fue a mirarse al espejo: 

- Eso no es verdad. Yo soy fea como una gallina sin plumas 
 - dijo ella, prendiéndose la margarita en el pelo. 
- ¡No digas eso mujer! Tú eres tan bonita como el sol. 
¡Y haz el favor de apurar, que tenemos que ir a bailar!

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